Cuando se lleva a un familiar a un hogar de ancianos para que se le brinde atención profesional a los residentes de la tercera edad que no puede moverse de manera independiente, se busca una solución. Por ello, cuando se presenta que su ser querido ha desarrollado una úlcera por presión avanzada y dolorosa puede ser, como mínimo, angustiante.
Lastimosamente, es casi “común” el hecho de que en las residencias de ancianos los familiares hablen sobre la aparición de escaras, y se diga que todo esto forma parte del envejecimiento.
La realidad es que una atención y una rutina adecuadas pueden prevenir la gran mayoría de las escaras. A pesar de esto, los casos de negligencia por escaras en residencias de ancianos de Nueva York siguen siendo frecuentes. En cualquiera de estos casos, el lado positivo es que usted puede hacer responsable al centro por negligencia y solicitar una indemnización por los daños sufridos por la víctima.
¿Por qué se producen las escaras?
Las escaras, conocidas médicamente como úlceras por decúbito, llagas de presión o úlceras por presión, ocurren cuando la presión prolongada y constante sobre una parte del cuerpo corta la circulación sanguínea hacia la piel y los tejidos subyacentes.
Cuando una zona se ve privada de oxígeno y de nutrientes vitales, la piel y las capas musculares profundas de esa zona comienzan a morir. Generalmente, esas lesiones suelen formarse sobre las prominencias óseas donde el tejido entre el hueso y la piel es mínimo.
Por lo tanto, si una persona tiene tendencia a sufrir de esto, la misma podría aparecer en lugares como:
- El sacro, el cóccix y la zona lumbar.
- Caderas y huesos pélvicos.
- Talones, tobillos y dedos de los pies.
- Escápulas (omóplatos) y columna vertebral.
- Codos y la parte posterior de la cabeza.
Etapas de las escaras
Como toda afección clínica, es importantísimo tomar en cuenta la condición de la lesión que se tiene. Por ello, la comunidad médica evalúa las lesiones por presión mediante un sistema de etapas establecido por el Panel Consultivo Nacional sobre Úlceras por Presión (NPIAP, por sus siglas en inglés).
- Etapa 1. Aunque la piel está intacta, presenta un enrojecimiento localizado persistente que no se blanquea (no se vuelve blanco) al presionarlo, y el área puede sentirse caliente, firme o sensible. Es completamente reversible con cambios de postura oportunos y cremas de barrera. Sin duda alguna, es una de las mejores etapas y se puede dar solución rápidamente.
- Etapa 2. Durante la segunda etapa, la capa externa de la piel (epidermis) se rompe, formando una úlcera abierta poco profunda, una abrasión o una ampolla clara. El lavado cuidadoso de la herida, el uso de vendajes y el alivio de la presión ayudan a revertir la afección.
- Etapa 3. Esta etapa da como resultado una pérdida total del grosor del tejido, donde el cráter de la úlcera se extiende hasta la capa de grasa subcutánea. Sin embargo, aún no se puede ver el músculo, el hueso o el tendón subyacente. Llegados a este punto, el paciente requiere cuidado intensivo de la herida, desbridamiento y monitoreo de infecciones.
- Etapa 4. La última etapa es grave y puede acarrear daños potencialmente mortales. Produce una pérdida total del grosor de la piel y del tejido, dejando expuestos directamente el músculo, el hueso, el tendón o la cápsula articular, siendo habitual la presencia de esfácelo o escara (tejido oscuro muerto). El paciente también enfrenta un alto riesgo de osteomielitis y sepsis.
¿Son las escaras siempre una señal de negligencia en la residencia de ancianos? Esto es de alguna manera debatible. Dependiendo de la resequedad en la piel de un paciente o persona, hay que saber que una escara en Etapa 1 puede formarse de manera rápida en la piel frágil.
Eso sí, la progresión hacia la Etapa 3 o 4 requiere días o semanas de fallas sistémicas, dolor no atendido y descuido en los cuidados.
¿Por qué las escaras son una señal de negligencia?
El Código de Regulaciones Federales y las leyes de atención médica del Estado de Nueva York exigen que los hogares de ancianos evalúen a cada residente al momento de su ingreso para determinar su perfil de riesgo de deterioro de la piel. Si el centro considera que un residente corre riesgo de sufrir lesiones por presión, debe crear e implementar un plan de prevención individualizado.
Por lo tanto, una respuesta de un instituto no podría ser “es que su paciente es vulnerable a esto”, si no ha aplicado un plan de la manera correcta. Para evaluar este tipo de situaciones, es común que las residencias utilicen herramientas estandarizadas como la Escala de Braden para evaluar:
- Percepción sensorial (capacidad de sentir malestar).
- Exposición a la humedad (sudor, incontinencia urinaria o fecal).
- Niveles de actividad física.
- Movilidad (capacidad de cambiar de posición corporal sin ayuda).
- Ingesta nutricional.
- Fuerzas de fricción y cizallamiento.
Ejemplos de negligencia que causan escaras
La respuesta a cuándo las escaras se consideran negligencia radica en el incumplimiento de las responsabilidades básicas del centro. Algunas de las situaciones que pueden generar las escaras son:
- Falta de reposicionamiento. Los centros deben garantizar que los residentes que no caminan o están encamados sean girados y recolocados al menos una vez cada dos horas. A quienes usan silla de ruedas se les debe reajustar el peso cada 15 a 30 minutos. Cuando el personal omite estos cambios, el flujo sanguíneo permanece bloqueado, dando lugar a la necrosis del tejido.
- Falta crónica de personal. Los propietarios corporativos con fines de lucro suelen mantener el personal al mínimo para aumentar sus márgenes de ganancia. Cuando un solo auxiliar debe cuidar a 20 o 30 residentes dependientes, es fácil que se pasen por alto los horarios de rotación.
- Deshidratación y desnutrición severas. La piel requiere proteínas, vitaminas e hidratación para mantenerse resistente. Cuando los auxiliares sobrecargados no ayudan a los residentes que no pueden alimentarse por sí mismos, estos pueden desnutrirse, lo que provoca que la integridad de la piel se deteriore rápidamente.
- Deficiente cuidado de la incontinencia. Dejar a los residentes sentados o acostados con pañales para adultos sucios durante horas crea una humedad ácida que maceró la piel. Esto puede desgastar sus capas protectoras y dar paso a infecciones bacterianas.
- Falta de equipo especializado. A menudo, los centros no proporcionan los dispositivos de alivio de presión necesarios, como colchones de aire alternante, botas de suspensión de talón, cojines de gel o camas de baja pérdida de aire.
- Omisión de notificación a médicos o familiares. El personal de enfermería suele ocultar el deterioro inicial de la piel en lugar de documentar la herida, consultar a un enfermero especialista o ajustar el tratamiento médico.
¿Quién es responsable de las escaras en un hogar de ancianos?
La responsabilidad suele depender de las razones por las que se desarrollaron las úlceras por presión y de si era posible prevenirlas mediante una atención adecuada. En muchos casos, el propio hogar de ancianos puede ser el responsable, especialmente si no proporcionó personal suficiente, capacitación adecuada, supervisión apropiada o políticas efectivas de prevención y tratamiento.
También es posible responsabilizar a enfermeros, cuidadores y proveedores médicos individuales si ignoraron las señales de advertencia, no reubicaron a los residentes, descuidaron las curaciones o no informaron a los médicos sobre las úlceras en desarrollo. En algunos casos, demandar al propietario corporativo es una opción si las medidas de recorte de costos o la falta de recursos contribuyeron al abandono.
¿Se puede demandar a una residencia de ancianos en Nueva York?
El Artículo 2801-D del Capítulo 45 de la Ley de Salud Pública (PBH) de las Leyes Consolidadas de Nueva York le otorga el derecho de presentar una demanda si el centro lo priva de los derechos garantizados por la ley. Así es como se desarrolla un caso:
- Cuando un centro priva a un residente de un derecho o beneficio reconocido, y esa privación causa escaras, es responsable a menos que pueda probar que ejerció todos los cuidados razonablemente necesarios para prevenir el daño.
- La carga de la prueba suele trasladarse al hogar de ancianos para demostrar que la herida era médicamente inevitable.
- Si un tribunal determina que la privación fue intencional o con desprecio temerario de los derechos del residente, puede otorgar daños punitivos además de los daños económicos y no económicos.

Señales de negligencia que conducen a la formación de escaras
Las úlceras por presión rara vez aparecen aisladas; casi siempre son síntoma de un fallo sistémico de atención en el centro. Cada familia que visita debe mirar reportes, y también ver si en el cuerpo pasan situaciones como:
- Heridas no explicadas.
- Enrojecimiento persistente en puntos de presión.
- Pérdida de peso repentina.
- Signos de deshidratación.
- Incontinencia no gestionada.
- Infecciones repetidas.
- Aislamiento emocional.
- Quejas frecuentes de dolor.
- Vendajes con mal olor.
- Ropa o sábanas sucias.
- Timbres de llamada no atendidos.
- Hojas de registro de rotación ausentes o en blanco.
- Ausencia de equipo preventivo.
- Alta rotación de personal y auxiliares no familiarizados.
¿Cómo probar la negligencia por úlceras por presión?
Si planea presentar una demanda, debe demostrar que el centro no proporcionó la atención adecuada y que dicha falla causó el daño. La evidencia necesaria incluye:
- Historiales médicos. Revelan cuándo aparecieron las úlceras, cómo progresaron y si el paciente recibió el tratamiento adecuado.
- Planes de cuidado. Se exige a los centros que creen planes adaptados a las necesidades de cada residente para identificar riesgos y trazar medidas preventivas.
- Registros de personal. Los informes que demuestran la escasez crónica de empleados respaldan las acusaciones de negligencia.
- Fotografías. Las fotos que documentan la evolución y gravedad de las lesiones sirven como prueba sólida.
- Informes de inspección. Las inspecciones estatales y federales a menudo revelan violaciones previas en la atención de residentes.
- Testimonio de expertos. Su abogado puede recurrir a un experto médico para evaluar si el centro cumplió con los estándares de atención aceptados.
¿Qué indemnización se puede recuperar?
Aunque ninguna compensación económica puede deshacer el sufrimiento físico, una demanda por lesiones personales ayuda a cubrir deudas médicas y obliga al centro negligente a reformar sus prácticas. Las indemnizaciones pueden incluir:
- Gastos médicos. Cubre traslados de urgencia al hospital, estancias en cuidados intensivos, terapia de presión negativa para heridas (NPWT), desbridamiento quirúrgico e injertos de piel.
- Dolor y sufrimiento. Compensación por la agonía física y el angustioso malestar emocional.
- Costos de reubicación. Incluye los gastos asociados al traslado del residente a un centro seguro.
- Daños por muerte por negligencia. Si las escaras provocan el fallecimiento del residente, es posible recibir una indemnización por muerte por negligencia (wrongful death).
- Daños punitivos. En casos de falta extrema de personal, falsificación de registros o grave desprecio por la vida humana, los tribunales de Nueva York pueden imponer daños punitivos para sancionar al centro y disuadir futuras conductas indebidas.
Plazo de prescripción para casos de escaras en NY
El tiempo disponible para presentar una demanda por negligencia en Nueva York varía según las particularidades del caso:
- Reclamaciones por negligencia. El plazo de prescripción para presentar un reclamo por lesiones personales suele ser de tres años a partir de la fecha de la lesión.
- Reclamaciones por negligencia médica. Debe iniciarse dentro de los dos años y seis meses posteriores a la fecha del acto u omisión.
- Reclamaciones por muerte por negligencia. El representante legal de la sucesión debe presentar la demanda dentro de los dos años posteriores a la fecha del fallecimiento.
- Centros municipales o del condado. Si la lesión ocurre en un centro administrado por el gobierno, debe presentar una notificación formal de reclamo dentro de los 90 días posteriores al incidente. Si no hay una resolución satisfactoria dentro de los 30 días posteriores, dispone de un año y 90 días para demandar.
Conclusión
Ya que sabe como funcionan los casos de negligencia por escaras en las residencias de ancianos ubicadas en Nueva York, es necesario buscar asistencia legal. Un abogado experimentado en la materia no solo encontrará la forma de conocer las lesiones, sino de saber quienes podrían haber sido los responsables. No arme demandas sin tener un basamento claro.

