Errores que debe evitar al comunicarse con los ajustadores de seguros

communicating with insurance adjusters

Cuando se genera un accidente automovilístico, es más que probable que surja una llamada de parte de un ajustador de seguros en las próximas horas. Debido a que ellos son profesionales, y tienen como trabajo tratar de conquistarlo a usted, su lenguaje será más que simpático, servicial y amigable. Sin embargo, lo que ellos en verdad quieren, es trata de obtener una conversación inicial para lograr encontrar información que le sea valiosa a la hora de no validar todos sus reclamos.

Debido a que el panorama legal en Nueva York puede llegar a ser complejo, se debe saber que las leyes de seguros sin culpa suelen aparecer con las reglas de negligencia contributiva. Por lo tanto, una sola palabra que no sea dicha de la manera correcta, podrá ser utilizada en su contra para hacerle perder – o no recibir – miles de dólares a la hora de ir a juicio.

Para lograr entender de mejor manera los errores comunes al hablar con los ajustadores, lo mejor es entender todo el funcionamiento de la misma.

 

1. La trampa de la «declaración grabada amigable»

Uno de los mayores errores en las reclamaciones de seguros en Nueva York es aceptar dar una declaración grabada sin representación legal. Si se ve involucrado en un accidente, recuerde que no tiene ninguna obligación legal de proporcionar una declaración grabada a la compañía de seguros del otro conductor.

Además, los ajustadores suelen utilizar tácticas de acorralamiento y preguntas capciosas diseñadas para obtener respuestas específicas que limiten la responsabilidad de su empresa. Por ejemplo, si un ajustador pregunta: «¿Hacía un buen día cuando ocurrió el accidente?» y usted responde «Sí», más adelante podrían argumentar que usted tenía una visibilidad perfecta y que debería haber visto al otro vehículo antes, trasladándole así un porcentaje de la culpa.

Por lo tanto, la respuesta a «¿Puede una declaración grabada perjudicar mi reclamación por lesiones?» es sí, especialmente si no está preparado. Lo ideal es que, si le llama un ajustador de un tercero, rechace cortésmente dar una declaración y lo remita a su abogado. Si debe hablar con su propia aseguradora de no-fault para iniciar los beneficios, limítese a los hechos básicos: fecha, hora y lugar del accidente.

 

2. Subestimar las lesiones

En los momentos posteriores a un accidente, su cuerpo libera una descarga de adrenalina que eleva el umbral del dolor, lo que puede enmascarar lesiones graves en tejidos blandos, conmociones cerebrales y traumas internos. Es crucial entender qué no decir en este escenario.

En el caso de si un ajustador o persona del seguro le pregunta si está lesionado o no siente demasiado dolor, puede que una persona diga algo como “Me siento un poco adolorido”. Ahora bien, si luego de hacer una revisión exhaustiva la aseguradora puede decir que usted se sentía bien, por lo cual, el malestar posterior se debe a otros elementos, su declaración grabada le jugará en contra para obtener un pago que valga verdaderamente la pena.

Además, si planea demandar por dolor y sufrimiento, debe cumplir con el «umbral de lesión grave» definido en la Sección 5102, Artículo 51, Capítulo 28 de las Leyes Consolidadas de Nueva York. Si minimiza sus lesiones al principio, la defensa usará sus propias palabras para argumentar que sus lesiones no alcanzan este umbral legal.

 

3. Admitir la culpa

Nueva York sigue el modelo de negligencia contributiva, lo que significa que su compensación se reduce según su porcentaje de culpa. Si un jurado determina que usted fue responsable en un 25% (por ejemplo, por estar comiendo mientras conducía) y sus daños ascienden a $100,000, usted recibirá solo $75,000. Estos son ejemplos de lo que no debe decir para evitar que malinterpreten sus palabras como admisiones de culpa:

  • «No recuerdo haberlo visto».
  • «Debí haber tenido más cuidado».
  • «Tenía un poco de prisa».
  • «Puede que fuera un poco rápido».

Como te das cuenta, algunas pequeñas frases que pueden parecer de lo mas inofensivas para cualquier usuario, podrían jugar en contra y hacer que la persona está siendo manipulada para cobrar mucho más dinero. Son elementos que se deben tener muy en cuenta.

 

4. Firmar autorizaciones médicas generales

Una trampa común es el formulario de autorización médica que acompaña al montón de papeleo que recibe tras el accidente. Aunque dicen que lo necesitan para verificar sus lesiones y pagar sus facturas, estos formularios suelen servir como autorizaciones totales.

Si firma este documento, podría otorgar a la aseguradora el derecho de hurgar en todo su historial médico, desde lesiones deportivas de la infancia hasta registros de terapia. El objetivo de esta «expedición de pesca» es encontrar cualquier condición preexistente a la cual culpar de su dolor actual para devaluar su reclamación.

Generalmente debe proporcionar registros médicos relevantes al accidente a su propia aseguradora de no-fault, pero nunca firme una autorización general que les dé acceso sin restricciones a la historia de su vida.

 

5. Aceptar un acuerdo rápido de dinero en efectivo

Para manejar a los ajustadores, debe entender que su enfoque es minimizar las pérdidas. Ellos saben que las víctimas suelen ser vulnerables en las semanas posteriores a un accidente, enfrentando facturas médicas crecientes y la pérdida de salarios.

Si recibe una oferta de acuerdo inicial de unos pocos miles de dólares a los pocos días del choque, sepa que esta es una de las señales principales de que un ajustador intenta engañarle. Al aceptar y firmar un formulario de Descargo de Responsabilidad (Release of All Claims), usted exonera a la otra parte de cualquier responsabilidad futura. Si semanas después descubre que necesita una costosa cirugía de espalda, ya no podrá reclamar más dinero.

En ocasiones, los abogados que son mucho más especialistas en esas áreas, aseguran que no es recomendable cerrar o liquidar una reclamación médica hasta no obtener una Mejoría Médica Máxima. ¿La razón? luego de alcanzar un acuerdo económico, puede que un doctor determine que alguna de las lesiones presentes puede generar un impacto a largo plazo.

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6. Especular sobre los detalles

Los seres humanos son notoriamente malos estimando la velocidad y la distancia bajo estrés. Si un ajustador le pregunta a qué velocidad iba el otro coche y usted dice «a unas 60 millas por hora», pero los datos forenses muestran que iba a 45, la aseguradora usará esa discrepancia para retratarle como un testigo poco fiable.

Si no conoce una respuesta con certeza, sea honesto y diga «no lo sé» o «no estoy seguro». Nunca adivine ni especule.

 

7. Malinterpretar los plazos de No-Fault en Nueva York

En Nueva York, su propia aseguradora paga su tratamiento médico y una parte de los salarios perdidos, independientemente de quién causó el accidente. Aquí el error no es solo al hablar, sino con los plazos: para presentar una reclamación ante su propia aseguradora, debe entregar una solicitud por escrito (Formulario NF-2) dentro de los 30 días posteriores al accidente.

Aunque si bien los casos de tres años aplican para la prescripción en lesiones, se debe tomar en cuenta que cuando se trata de reclamaciones con plataformas de seguros, el plazo es muchísimo más corto.

 

¿Necesito un abogado antes de hablar con las compañías de seguros?

Aunque no es obligatorio contratar a un abogado antes de hablar con un ajustador, obtener asesoría legal previa es lo ideal. La relación entre un reclamante y una aseguradora es intrínsecamente adversarial: el objetivo de ellos es pagar lo menos posible; el suyo es recibir la compensación que merece.

Al contratar a un abogado de lesiones personales en Nueva York, usted crea una barrera. Una vez representado, la aseguradora no puede contactarle directamente. Esto garantiza que:

  • Su versión de los hechos sea coherente en todos los documentos legales.
  • Ya no sea vulnerable a preguntas capciosas.
  • Se calcule el costo real de su atención médica futura y su daño moral.

 

Conclusión

Hablar con los ajustadores de seguros es algo que requiere delicadeza y saber bien qué información compartir. Es normal querer que todo se solucione rápido, pero ir sin preparación puede ser arriesgado, ya que cualquier detalle se puede malinterpretar. La mejor de las soluciones es dejar que un abogado sea quien se encargue de las llamadas, los trámites y la estrategia legal para proteger tus intereses. Recuerda que no tienes por qué sentirte presionado: si la aseguradora te contacta, siempre puedes pedirles un momento y decirles que hablarán una vez que cuentes con asesoría legal